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Femenina Elegancia


En una mujer la elegancia es algo mucho más innato que un hombre, aunque también  la mujer en sí es un ser mucho más dado a la elegancia que el hombre.


Las mujeres, en general, dedican más tiempo a cultivar el valor de la elegancia, desde escoger más detenidamente su atuendo, hasta cuidar mucho sus maneras.


Por el contrario el hombre es más rudo y, aparentemente, descuida generalmente su imagen y sus modales.


La mujer por su condición, naturaleza, imposición social o cualquiera otra razón, es habitualmente más elegante que el hombre.


Al menos cuando hablamos de la mujer individualmente analizada. La mujer es ese ser de bella estampa, que individualmente analizada casi siempre tiene elementos rescatables de su forma o su espíritu.


La mujer es una conversadora amable y atenta en el bis a bis. En cualquier caso las comparaciones siempre son odiosas y de ellas hablaré más adelante.









Para dar un efecto siempre espectacular, con refinamiento y femenina elegancia, comenzaremos con indicaciones drásticas pero siempre efectivas.  Hay tanto error en los ambientes laborales que con vestirse todas en las mismas tiendas no se consigue el resultado del maniquí del catálogo. No todas las modas favorecen por igual ni las personalidades o circunstancias son las mismas.


Comenzaremos por el maquillaje, recordando que debe ser un toque de vivacidad, no un disfraz de personalidad. Colores suaves, delicados, acordes a su tono de piel.


Aquí el principio es atenuar y resaltar, nunca fabricar. Es muy caro para usted perder categoría y dignidad por seguir modas o sugerencias estridentes, ridículas o descaradas. El maquillaje debe resaltar su naturalidad: no es otra naturaleza.

En el vestido, por regla general, excluiremos cualquier largo de falda que exceda los límites del decoro y la compostura. Esto lo decimos tanto para mínimos escandalosos como para largos absurdos para estos tiempos.


Las mujeres jóvenes y hasta declarada la madurez, pueden usar el corte clásico de la falda recta, cuatro dedos sobre la rodilla y ruedo sencillo. Hay tantas posibilidades en tipos de telas y diseños que los creadores jamás podrían darse por superados.

Seleccione blusas de tonos claros además de blusas blancas. Son el complemento perfecto para cualquier combinación con faldas o pantalones con un corte de calidad.


Esta medida le permitirá lucir siempre bien. El corte sencillo favorecerá su feminidad y elegancia. Si no supiera qué vestir, tenga a mano un vestido negro de corte clásico, que puede lucir incluso en entrevistas de trabajo o una negociación importante.


Elimine de su armario o lista de compras todas las trasparencias, vuelos y encajes. Desvían innecesariamente la atención y la rebajan como mujer. Excepción hecha de algunas aplicaciones de encaje, pero es muy raro que se consiga un buen efecto, salvo que medie el consejo de un profesional de la imagen.
















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