Páginas

Mal tiempo y amor




Ver llover tras los cristales, produce una sensación extraña, entre nostálgica y romántica, entre tristona y evocadora pues suelen venir a la mente recuerdos de otros días lluviosos de la niñez en las que personas hoy ausentes ya de nuestras vidas y del mundo, miraban justo al lado nuestros, las gotas de lluvia que caían incesantes por los cristales empañados por el vaho de nuestro aliento.



De vez en cuando, un trueno sordo puede que anuncie que la tormenta aún está cerca y nos regrese a la realidad. Es difícil saber si estamos tristes  o no. Es esa sensación indescriptible de los días otoñales, lluviosos y descontrolados que parecen repetirse cada año para que hagamos recuento de los que ya no están. Se dice que cuantos más amigos se han ido para siempre, es que ya se acerca la vejez o la madurez como quiera que se llame...Pero hay amigos que uno solo pesa como si fueran diez...y parece que al evocarlos, sus risas suenan confundidas con el sonido acompasado de la lluvia incesante al caer...



Ver caer la lluvia tras los cristales, produce un efecto imnótico irresistible que arrastra la mente a recuerdos que ignorábamos que estaban escondidos en las profundas neuronas de la mente. Y regresan los recuerdos de los días que saliendo de la escuela nos metíamos en los chascos de la lluvia recién caída, intentando salpicar a una compñera....Ver como cae la lluvia incesante, invita al recuerdo, a los sentimientos tiernos... se asemeja a una droga placentera, que nos hipnotiza y nos hace estar ausentes por unos breves momentos...pero que nos atrae y subyuga como si fuera una melodía en nuestro honor el sonido acompasado y rítmico de las gotas al caer...



Entristece pensar en los próximos otoños, donde la lluvia nuevamente volverá con el mismo ímpetu a caer y a limpiar nuestros cristales otra vez, puede que nosotros ya no estemos para verlo, y los que se asomen a ver la lluvia...nos recordaran tal vez?
























Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...