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Las viñas volcanicas de Lanzarote

Lanzarote es una zona vinícola con denominación de origen (DO), situada en la isla de Lanzarote de las Islas Canarias (España). Obtuvo la calificación de denominación de origen en el año 1993.




Las plantaciones de viñas se extienden por toda Lanzarote, generalmente en altitudes de entre 200 y 500 msnm. Su cultivo está condicionado por las peculiares características de la isla, tanto climatológicas como por lo que respecta a su origen volcánico.



Los viñedos se extienden por los siete municipios de la isla de Lanzarote: Arrecife, San Bartolomé, Tías, Tinajo, Haría, Yaiza y Teguise, si bien destacan como principales parajes vitivinícolas los de La Geria, Tías-Masdache, San Bartolomé, Tinajo y Ye-Lajares. 


Salvo el último, que se encuentra al norte de la isla, todos ellos se concentran en la zona central y meridional alrededor del Parque Natural de La Geria. De las más de 3.300 ha dedicadas en la isla al cultivo de la vid, 1.979 corresponden a vinos de la Denominación de origen (2009).



El grosor del enarenado de lapilli en cada zona determina la profundidad de los hoyos o, en su caso, la ausencia de éstos o la excavación de zanjas como forma alternativa de cultivo. A mayor profundidad, la distancia entre cepas será mayor. 




La separación entre éstas en las zonas protegidas por la Denominación de Origen está regulada, y el número de cepas nunca supera las 2.000 por ha, llegando en ocasiones solamente a unas 200.10 El resultado es un rendimiento excepcionalmente bajo, con una producción de entre 1.000 y 1.500 kg de uva por hectárea.



Para plantar las vides, se cavan grandes hoyos en la capa volcánica, en forma de cono invertido, de modo que puedan acceder a la tierra vegetal. Una vez plantadas, el hoyo se recubre de nuevo con picón. El poroso lapilli, de gran higroscopicidad, tiene la cualidad de retener la humedad del ambiente durante la noche y filtrarla hacia el terreno que se encuentra debajo, al tiempo que evita la evaporación durante el día, ya que rompe la capilaridad.



Un estrato calizo inferior impide que el agua continúe hacia el subsuelo. De esta forma, los vientos alisios condensan la humedad del océano sobre la ceniza volcánica, que actúa a modo de esponja que retiene el rocío y lo transmite a las parras en un proceso de ósmosis.



El conjunto, finalmente, se rodea con un murete de piedra volcánica de poco más de medio metro de altura, que traza una media circunferencia. El propósito de este muro, que protege a la planta de los efectos del viento, varía según la zona. 



Cuando se trata de viñedos en áreas donde la capa de lava es muy gruesa y los hoyos son profundos, impide que la ceniza acabe por sepultar a la cepa. En las áreas de menor grosor de la lava, impide que el viento y las cenizas que arrastra golpeen a la cepa directamente.



Situada entre los municipios de Yaiza y Tías, se trata de un singular paraje volcánico en las inmediaciones del Parque Nacional de Timanfaya, con el que limita al Oeste. Al Este, limita con las elevaciones de La Asomada; al Sur, con las poblaciones de Yaiza y Uga; y al Norte con las de Tinajo y Mancha Blanca. 




Es aquí donde el enarenado natural fruto de las erupciones es más profundo y alcanza los cuatro y cinco metros, por lo que debe ser mayor la profundidad de los hoyos, la separación entre las cepas y la altura de los muros de piedra.



Es en esta vega donde se desarrolló por primera vez el método de cultivo propio de los viñedos de Lanzarote, que se considera único en el mundo. 




Esta circunstancia ha hecho que estas plantaciones sean conocidas, por extensión, como «gerias». Así son denominados los pagos de la zona por Pascual Madoz en 1849.


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