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Madres con hijos

Existen muchos tipos de madres, pero la nuestra siempre será la más bella y maravillosa que la vida nos ofrezca.


Será tu amiga, la que guarda tus secretos y lava tus penas cuando sufres por mal de amores, la que te cuida como una doctora cuando estas enfermas.



Creemos de niños que mamá lo puede todo, que no siente cansancio, que no sufre... es la imagen que guardamos de ella y que con el pasar de los años no coincide con la que vemos. Entonces descubres que también mamá sufre, se cansa, que está triste y calla su dolor aunque no le queden fuerza.

Es una heroina sobreviviente de grandes tragedias, soportandonos y mostrándonos la vida siempre del lado más bello...



Para nadie pasan los años en vano y cada año parece pasar más lentamente, las arrugas en su bello rostro  son el vivo reflejo de las experiencias que ha vivido. No hay ser más especial y no habrá un amor más sincero que el de una madre.


De jóven,  muchas veces no sabes apreciar el valor que realmente tiene, la tienes como una amiga y con el pasar del tiempo te vas dando cuenta de lo mucho que amas a tu madre. No es algo de lo que te des cuenta de un dia para otro, pero siempre llega el ese día en el que te das cuenta que tu madre es lo más grande que tienes.


Una mujer  que soporta tantas cosas por amor a sus hijos y que recibe tantas veces como pago nuestra ingratitud porque damos por hecho que ella siempre estarán allí cuando de verdad nos hace falta.


Tienes que cuidar a esa mujer que te dio la vida o la que simplemente te crió  dejandote el camino marcado porque no es madre la que pare, sino la que cría y es a ella la que debes respetar, amar y cuidar en esos años dorados donde vuelven a ser niñas y el camino de su vida va terminando ante sus ojos. Cuando ese momento llega, debes prestarles toda tu ayuda y que sigan caminando, porque el día que te falte su presencia no conoceras dolor más grande.


Si  tu madre está contigo, mímala y cuídala como te ha cuidado a ti, no te enfades con ella por sus cambios de humor, tantos años, tantos problemas resueltos, tantas profesiones ejercidas para el fin darte a ti lo que eres hoy cansan.


Esos agotadores años se cobraron su factura, te contará muchas veces sus recuerdos,  debes escucharlos contar como si fuese siempre la primera vez. Pero sobretodo respétala, porque verdaderamente jamás habrá nadie que te quiera tanto como tu madre porque eres parte de sus ser  y siempre estuvo para ti.


Quizas seas madre,  enseña a tus hijos amar y respetar a su abuela, porque ella te dio la vida y eres lo que eres gracias a ella.  Ahora tú eres la heredera de ese amor que durante toda su vida te dio, tú también entrega ese amor como sólo una madre puede dar.


Si aún no eres madre: recuerda que muy posiblemente un día tambien lo serás también, llegará el día que lo des todo por tus hijos, y así como quisieras que ellos lo aprecien y valoren, tu madre también lo merece.


























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