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La Toscana


Toscana es mundialmente famosa por su arte, su historia, sus célebres personajes y por la belleza de su paisaje. En Toscana el pasado y el presente se ensamblan armoniosamente.


Sus habitantes, orgullosos de su espléndido patrimonio, se esfuerzan, día a día, para conservarlo y mejorarlo. Por estas razones, en Toscana la belleza es un adjetivo implícito incluso en lo más cotidiano.


San Gimignano fue fundado como un pequeño pueblo en el siglo III a. C. por los etruscos. Los documentos históricos comienzan en el siglo X, cuando adoptó el nombre del obispo San Geminiano, que la había defendido de los hunos de Atila.


En la Edad Media y el Renacimiento, era un punto de parada para los peregrinos católicos en su camino a Roma y el Vaticano, puesto que quedaba en la medieval Vía Francígena. El desarrollo de la ciudad se vio también mejorada por el comercio de productos agrícolas de las fértiles colinas que la rodeaban.

En 1199, durante el periodo de mayor esplendor, la ciudad consiguió independizarse de los obispos de Volterra. Las divisiones entre los güelfos y los gibelinos perturbaron la vida interior de la comuna, quien a pesar de todo, consiguió embellecerse con obras de arte y arquitectónicas.


Santa Fina, conocida también como Serafina, fue una santa italiana del siglo XIII nacida en San Gimignano en 1238. Puesto que santa Fina murió el 12 de marzo de 1253 su fiesta se celebra ese día. Su principal santuario se encuentra en San Gimignano y la casa que se dice que fue su hogar aún se conserva en pie.

El 8 de mayo de 1300, San Gimignano alojó a Dante Alighieri en su papel de embajador de la Liga güelfa en Toscana. La ciudad floreció hasta el año 1348, cuando la Peste Negra que afectó a toda Europa, la obligó a someterse a Florencia. San Gimignano se convirtió en un centro secundario hasta el siglo XIX, cuando su categoría como centro turístico y artístico comenzó a reconocerse.





































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