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Parque Nacional de Garajonay

El Parque Nacional de Garajonay acoge en sus límites la mejor representación del bosque de laurisilva existente en el Archipiélago.


Declarado, en 1986 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sus 3.948 hectáreas, ofrecen la imagen que podrían tener, hace millones de años (Terciario), el sur de Europa y norte del continente africano. Esta vegetación relíctica, auténtico fósil viviente, tiene su representación actual en determinados enclaves de los archipiélagos macaronésicos.



El Parque ocupa la zona central de la isla, con una altitud mínima de 650 metros y máxima de 1.487 en el pico Garajonay. Se trata de una meseta con ligeras ondulaciones y suaves pendientes, que se acentúan hacia la cabecera de los barrancos, formando, ya en su límite, una serie de escalonamientos de centenares de metros de desnivel, como las cabeceras del Barranco de Benchijigua, Valle Gran Rey... Elemento destacado lo constituyen los roques o pitones: Chereiepí, Ojiia, La Zarzita, ... La alteración producida por la cubierta boscosa ha creado una potente capa de suelo vegetal, bajo el que se encuentra una sucesión de capas de basaltos y pirociastos. En la parte norte aparecen algunos afloramientos del complejo basal.



La distribución de las especies vegetales va a estar determinada por una serie de factores topográficos, de humedad, de orientación, grado de pendiente y, por supuesto, del grado de conservación del bosque. Juega un papel fundamental, junto con el relieve, el clima. Los vientos alisios, de componente Noreste, afectan de forma constante a las islas, aunque predominantemente en el verano.


 La capa inferior del alisio, fresca y húmeda por su recorrido sobre el mar, asciende al entrar en contacto con la orografía insular. En su ascenso, el aire se condensa dando lugar a nubes que se encuentran con la tapadera de la capa superior del alisio, más cálida y seca. Precisamente esta línea de inversión térmica, es el límite superior de lo que se conoce por mar de nubes, que puede estar entre los 950 y 1.500 metros, por término medio.




Esta zona de encuentro de las nubes con el relieve, va a producir ligeras lloviznas, y la conocida como lluvia horizontal. Es este precisamente el asentamiento de la laurisilva. Por lo general por encima de los 400-500 metros, con un máximo de 1.100. Así pues, la altitud media de la línea de cumbres de La Gomera, que no sobrepasa los 1.100 metros, permite al alisio ejercer su influencia también en la vertiente sur.



Destacado son así mismo, las especies animales, con una gran abundancia de invertebrados: arácnidos, lombrices,moluscos, artróprodos, insectos, ... y presentan numerosos endemismos gomeros. En cuanto a los vertebrados, las áves están representadas con especies tan singulares como el gavilán (Accipiter nisus granti), la gallinuela (Scolopax rusticola) o las extraordinarias palomas turqué (Columba bolli) y rabiche (Columba junoiae). Estas palomas, endemismos canarios, que han evolucionado ligadas al bosque de laurisilva, suponen unas auténticas reliquias vivientes.






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