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La mayoría llora y se lamenta por valores relativos.

Una adolescente, porque no tiene nada qué ponerse, mientras mira con rabia su armario lleno. Otra llora porque no consigue una cita; y otra porque la dejaron plantada. Una excelente alumna puede llorar porque se sacó un nueve en un examen.


Una mujer puede llorar si le cortaron demasiado el pelo, si se le corrió la media justo antes de salir, si llueve y se le arruina el programa o el peinado y también llora si su novio se olvida de su cumpleaños.
Las mujeres asocian todo con el afecto y por cualquier cosa le brotan las lágrimas.


Un hombre también llora y se lamenta, aunque haya sido enseñado a no llorar porque es hombre. Puede llorar cuando pierde su equipo de football, o cuando le roban el cohce o la moto, aunque tenga asegurado a todo riesgo. 


Llorar es un modo de quejarse, de presionar para convencer, logra objetivos y produce compasión. Llorar termina situaciones que no se pueden manejar, hace olvidar agravios y también provoca en el otro, sentimientos de culpa.


Muchas mujeres utilizan el llanto como herramienta para manipular, para hacerse las víctimas y salirse con la suya; y hay quienes tienen facilidad para llorar y lloran por cualquier cosa.

De hecho, el llanto es más fácil que la risa. Los comediantes tienen un trabajo difícil, hacer reír al público que siempre está más dispuesto a llorar que a reír.

El que puede llorar se desahoga y el que se ríe se ahoga de la risa, se queda sin aire, la risa lo hace sentir tan feliz que casi no puede respirar.

Indra Devi, destacada profesora de Yoga, guía espiritual de grandes virtudes y sabiduría, decía que no podía aguantar la risa. Trataba de ocultar su rostro iluminado por la risa, porque temía que creyeran que no estaba en sus cabales; y se apoyaba en las paredes para no perder el equilibrio.

Sin duda fue la risa continuada la que le dio la oportunidad de vivir una larga vida, porque falleció a los 105 años.

Todo le producía risa, porque percibía la realidad con los ojos del alma y tenía plena conciencia de las cosas.

Decía que si uno ve las cosas como son no pararía de reírse todo el día, de puro gozo y felicidad, porque no hay de qué preocuparse.
¿Cómo evitar reírse en la vida cotidiana si uno observa todo desde una perspectiva más alta?


El que cambia el enfoque para mirar mejor, en lugar de enojarse se reirá, porque ya no verá la situación desde el punto de vista de su ego sino que observará desde el alma y podrá ver el todo.
"Ver el todo y dejar de ver las partes."
Si se mira con claridad se puede ver lo absurdo de muchas situaciones que preocupan a la mayoría y que las hacen llorar, mientras tanto, todo termina finalmente resolviéndose solo.


Einstein decía que cuando tenemos un problema que no podemos resolver con los recursos conocidos, tenemos que ver el problema desde una perspectiva más alta, porque la solución se encuentra en otro nivel.

Es el salto cuántico que produce una nueva configuración y un nuevo orden en una dimensión donde sólo existe lo nuevo y fresco.


El buen humor y la risa son estados de conciencia más altos. Cuando se puede gozar de esos estados anímicos ya no preocupan los problemas y las personas se vuelven altamente sensibles, aprenden a Ver con claridad y dejan de llorar y lamentarse por cualquier cosa.


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