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El lobo (Canis lupus)


El  protagonista de innumerables historias y leyendas de misterioso.


Los lobos han tenido una gran influencia en la mitología por su estimada agresividad hacia los humanos. Si bien, en ciertas ocasiones, ésta ha sido alabada, otras veces, ha sido criticada con bastante severidad.


Según la mitología griega, Licaón es convertido en lobo tras intentar alimentar al dios Zeus con la carne de su propio hijo. En la mitología romana, Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba Luperca cuando el rey Amulio los perseguía para matarlos.


En la mitología nórdica, el lobo Fenrir es hijo de Loki y Angrboda y tiene un papel importante en Ragnarök al raspar con su hocico la tierra y el cielo. Por otra parte, Sköll persigue a la diosa Sól todos los días mientras que Hati persigue al dios Máni todas las noches. También existe un lobo llamado Amarok en la mitología inuit y es conocida la imagen del hombre lobo o lobo hechizado.


A principios de la expansión del cristianismo era habitual ver lobos en los escudos de familias nobles. En heráldica se habla de "lobo cebado" cuando lleva una presa en la boca mientras que, el "lobo escorchado", es aquél que se representa desollado.


En la Biblia, Jacob asemeja a su hijo Benjamín a un lobo pues su tribu acabó siendo luchadora. En dicho grupo de libros ya se habla de la fiereza de los lobos y las malas personas son comparadas con dichos animales. A continuación se da una cita del Antiguo Testamento:

Y sus caballos han resultado más veloces que leopardos, y ellos han resultado más fieros que lobos nocturnos.


En el Nuevo Testamento los lobos representan a falsos profetas que quieren corromper la congregación cristiana:

Guárdense de los falsos profetas que vienen a ustedes en ropa de oveja, pero por dentro son lobos voraces.


Finalmente, en el libro de Isaías los lobos son convertidos en animales mansos gracias a la acción del Reino de Dios:

Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito, y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos.




Se compara a lobos a los príncipes sin escrúpulos de Judá (Eze 22:27), los falsos profetas (Mt 7:15), los despiadados opositores del ministerio cristiano (Mt 10:16; Lu 10:3) y los falsos maestros que desde dentro pondrían en peligro a la congregación cristiana. (Hch 20:29, 30.)



También son habituales en los proverbios chinos, kazajos (20 proverbios) y rusos (253 proverbios). Por otra parte, cierto proverbio latino dice que "cuando el lobo aprende salmos, echa de menos los corderos".


Esopo realizó una gran cantidad de fábulas entorno al lobo, tales como El lobo y el cordero, El perro y el lobo y La grulla y el lobo, al igual que Félix María Samaniego y los Hermanos Grimm, con Caperucita Roja, El lobo y las siete cabritillas o Los tres cerditos con la imagen del lobo feroz. Son también dignas de mención las obras El lobo gris, de George MacDonald, y La auténtica historia de los tres cerditos, de Jon Scieszka y Lane Smith.


En el poema Los motivos del lobo (1913), Rubén Darío hace una comparación metafórica entre la naturaleza pura de los animales y la maldad que de antaño existe en el ser humano. El poeta se inspiró en el relato contenido en el capítulo XXI de las Florecillas de San Francisco, que refiere cómo Francisco de Asís amansó por virtud divina al feroz lobo de Gubbio.











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