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Casa-Museo Castillo Gala-Dalí, Teatro-Museo Dalí



El Castillo Gala Dalí de Púbol, abierto al público desde 1996, permite descubrir un edificio medieval donde Salvador Dalí materializó un desbordante esfuerzo creativo pensando en una persona, Gala.


El Castillo Gala Dalí de Púbol es un edificio medieval comprado por Dalí en 1969, con el objetivo de transformarlo en un lugar para el descanso y refugio de su esposa Gala. El paso del tiempo determinó la transformación de este espacio, entre 1982 y 1984, en el último taller de Salvador Dalí y en el mausoleo para su musa.



Documentado desde el siglo XI, la estructura básica del edificio actual, de tres plantas articuladas a partir de un patio central alto y estrecho, hay que situarla durante el período de máximo esplendor de la baronía de Púbol: la segunda mitad del siglo XIV y principios del XV.


Cuando Dalí compró el Castillo, en 1969, estaba muy deteriorado, con importantes grietas y un jardín en estado semisalvaje. Todo ello daba al conjunto un aspecto romántico que entusiasmó a los Dalí y que intentaron mantener en su restauración. Se consolidó el aspecto ruinoso exterior, sin ocultar las cicatrices provocadas por el paso del tiempo.



Salvador Dalí utilizó de manera muy inteligente las paredes y los techos semiderruidos, creando espacios insospechados de dimensiones muy contrastadas. Se concibió la decoración interior basándose en representaciones pictóricas en los muros, falsas arquitecturas, barroquismo textil, antigüedades, simbología de carácter romántico...


El resultado es un lugar cerrado, misterioso, privado, austero y sobrio, con espacios de gran belleza, como la antigua cocina convertida en el baño de Gala o el Salón del Piano.



El Teatro-Museo Dalí, el mayor objeto surrealista del mundo, ocupa el edificio del antiguo Teatro Municipal, construcción del siglo XIX destruido al final de la Guerra Civil. Sobre estas ruinas, Dalí decidió crear su museo.


El artista se ocupó personalmente del proyecto del museo, tanto es así que en el interior del complejo está su última habitación y su tumba.



Como sugiere el mismo nombre, el edificio que alberga el museo tiene algo que ver con un teatro; era un teatro, construido en 1849. En 1939, durante la Guerra Civil Española, fue destruido por el fuego, que dejó en pie solamente la estructura de lo que había sido una bellísima construcción neoclásica.
La trasformación en museo fue llevada a cabo por Ramón Guardiola Rovina, un abogado amante del arte que llega a la alcaldía de Figueras en 1960.



Al alcalde le pareció extraño que Figueras no hubiese hecho nada por su hijo más ilustre, e invitó al artista a regalar una pintura al museo local. Dalí respondió estar dispuesto a donar un museo entero y sugirió tomar como sede el teatro de la ciudad entonces destruido y abandonado.



Este teatro tenía un significado particular para Dalí, pues había expuesto sus dos primeras obras allí mismo, en el año 1918 con ocasión de una muestra de pintura.


Para realizar el proyecto se necesitó mucho tiempo, por problemas con los vecinos de la ciudad que no querían el museo y por problemas burocráticos y financieros.



Finalmente el 26 de junio de 1970, el gobierno español aprueba el proyecto y el 13 de octubre comienzan los trabajos.


La inauguración oficial llega el 28 de octubre de 1974, cuando el museo aún no había sido terminado.
El museo fue desde un primer momento del agrado del público, tanto es así que se convirtió en el segundo museo español por número de visitantes, superado sólo por el Museo del Prado de Madrid.
Cada ambiente, cada espacio del museo es una obra de arte, con bizarras combinaciones de cuadros, esculturas, muebles, decoraciones y todo género de curiosidades.



En muchas de las habitaciones las paredes y los techos están completamente cubiertos de enormes murales: algunos son composiciones originales mientras otros son ampliaciones de sus famosos cuadros.




Dalí colaboró con los arquitectos y con todos aquellos que trabajaron para el museo y particularmente se hizo muy amigo del arquitecto Emilio Pérez Piñero, que proyectó la espectacular cúpula transparente en látex que domina el edificio (Piñero no vio el museo acabado porque murió en un accidente de tráfico en 1972) cuando se dirigía de Figueras a Calasparra (Murcia).




Externamente el museo conserva el aspecto neoclásico del teatro, pero adornado de alguna bizarra escultura.


Bajo el nivel principal del edificio, se encuentra la cripta, una pequeña habitación que alberga su tumba.



Contra su voluntad (él quería ser enterrado en el castillo de Púbol), lo sepultaron en el Teatro-Museo Dalí. Fue sepultado aquí el 25 de enero de 1989, dos días después de la muerte del genial artista.


























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