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Tulipan


 La palabra tulipán proviene del vocablo turco otomano tülbend que, a su vez, proviene del término persa dulband. Ambas palabras significan "turbante" y hacen referencia a la forma que adopta la flor cuando está cerrada.

Tulipa es un género de plantas perennes y bulbosas perteneciente a la familia Liliaceae, en el que se incluyen los populares tulipanes, nombre común con el que se designan a todas las especies, híbridos y cultivares de este género.

Tulipa contiene aproximadamente 150 especies e innumerables cantidades de híbridos y cultivares conseguidos a través de mejoramiento genético que los floricultores fueron realizando desde el siglo XVI.



 El centro de diversidad del género se encuentra en las montañas Pamir e Hindu Kush en las estepas de Kazajistán, encontrándose distribuido por Oriente Medio, Irán y Afganistán particularmente, hacia la península de Anatolia, Europa del Sur y norte de África, por el Oeste, y hacia el noreste de China, por el Este.

Los tulipanes se cultivaron como plantas ornamentales desde principios del siglo XI en Anatolia. Desde esta región e Irán provendrían los bulbos tomados por el toledano Ibn Massal para su cultivo en el Al-Ándalus, según documenta la obra Umda del botánico Abu-I-Jayr, fechada entre los siglos XI y XII, estudiada por los investigadores Esteban Hernández Bermejo y Expiración García.




 Con la Edad Moderna, su cultivo se extendió hacia los países del norte de Europa, convirtiéndose en la flor símbolo de los Países Bajos y parte inseparable de su paisaje. También tiene un uso como símbolo nacional en Turquía e Irán.


Son plantas herbáceas y bulbosas. Los bulbos son truncados basalmente y elongados hacia el ápice, cubiertos por una túnica usualmente pilosa por dentro. El tallo es simple (ocasionalmente ramificado) y subterráneo en su porción basal. Las hojas son basales y caulinares, espaciadas o más o menos arrosetadas, lineales, aovadas o lanceoladas.




 Las flores son actinomorfas y hermafroditas, erguidas o, más raramente, péndulas; y se hallan dispuestas en número de 1 a 3 en la extremidad de los tallos floríferos.


El perigonio es anchamente infundibuliforme o acampanado, compuesto de tépalos libres, subiguales, generalmente anchos e imbricados, coloreados, frecuentemente con un diminuto mechón de pelos blancos en el ápice.

El androceo está formado por 6 estambres, inclusos, con los filamentos aplanados y las anteras oblongas. El ovario es súpero, trilocular, pluriovulado.


El estilo es columnar o muy corto, el estigmas es trilobado. El fruto es una cápsula loculicida, pluriseminada.

Las semillas son usualmente planas, subdeltoideas.

 En general todas las especies y cultivares de Tulipa son diploides con 2n=2x=24 cromosomas. La excepción más conspicua la constituyen los cultivares híbridos del tipo denominado "Darwin", los cuales son triploides con 2n=3x=36 cromosomas y, además, producto del cruzamiento entre dos especies: Tulipa fosteriana y T. gesneriana .




 Las versiones tradicionalmente más difundidas sobre el origen del cultivo ornamental del tulipán en Occidente sostienen que este tuvo mediante la importación de bulbos desde el Imperio otomano a través de Centroeuropa desde el siglo XVI.


Otros estudios también apuntan a una ruta de introducción en Europa más antigua, desde el Imperio bizantino hacia el Al-Ándalus en la Hispania musulmana. Una versión indica que el embajador austríaco en Turquía Ogier Ghislain de Busbecq, quién además era un floricultor entusiasta, vio tulipanes cultivados en Adrianópolis.


En 1544, cuando regresó a Europa, trajo consigo algunos bulbos a los Jardines Imperiales de Viena. Décadas más tarde, en 1593, Carolus Clusius dejó su trabajo en los Jardines Imperiales para tomar un cargo de profesor de botánica en Leiden, Países Bajos, a donde llevó una colección de bulbos de tulipanes que crearon un gran interés y entusiasmo.


Entre 1610 y 1620 en Francia y para 1634 en los Países Bajos, el entusiasmo por cultivar estas plantas bulbosas se transformó en una verdadera fiebre conocida como "tulipomanía". Se vendían posesiones de todo tipo para comprar bulbos de tulipán y algunos tipos raros de esta especie costaban el precio de una granja, una casa o varios caballos.


En 1623, un solo bulbo de una variedad famosa de tulipán podía costar hasta 1000 florines, cifra exorbitante teniendo en cuenta que la ganancia media anual en aquella época era de 150 florines. Un buen comerciante de bulbos, por el otro lado, podía ganar 6000 florines por mes.



En 1635 se produjo una venta de 40 bulbos por 100.000 florines. Para propósito de comparación, una tonelada de manteca costaba aproximadamente 100 florines. Un verdadero récord fue la venta del bulbo más famoso, "Semper Augustus", por 6.000 florines en Haarlem.


No había suficientes bulbos en el mercado como para respaldar la demanda existente, por lo que la tulipomanía se transformó en una especulación financiera, en la que los inversores compraban y vendían notas de crédito y no bulbos.

Este periodo de euforia especulativa dio lugar a una gran burbuja económica y una crisis financiera.


Constituye, de hecho, uno de los primeros fenómenos especulativos de masa monetaria de los que se tiene noticia.








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