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Realismo hiperbólico; Eric Zener




Conoce el realismo hiperbólico del artista norteamericano Eric Zener e inunda las pupilas.


El realismo hiperbólico del pintor norteamericano Eric Zener inunda las pupilas. Toda esa vastedad de agua torrencial no es real, no ha salido de una cámara de fotos, es óleo sobre lienzo. En sus pinturas se respira el endless summer eterno: todos los sueños que hemos albergado sobre piscinas, olor a crema solar y besos con sabor a cloro. Su trabajo es clásico desde el mismo momento que está siendo creado.


Como la voz de Amy Winehouse o las letras de los Kings of Leon, el estallido de agua de Zener es una obra que ya ha nacido rodeada de un halo increíble de inmortalidad.


Eric nació en 1966 en Astoria, Oregon. Estudió en la universidad de California y además, allí, dejó que le calase dentro, con fuerza, el azul limpísimo del agua, su velocidad detenida, su profundidad. Tras licenciarse en psicología, el también fan de Radiohead trabajó brevemente como comprador para un departamento comercial, para después empezar a viajar. Recorrió Estados Unidos sin dejarse nada por ver, ni siquiera la esquina más miserable, pronto aterrizó en Europa y vivió en la Costa Brava.


Se movió por todas partes utilizando el trueque, intercambiando sus obras por comida o por una cama. Desmarcándose del arte digitalizado en el que vivimos inmersos en este momento, Zener -con más de 600 obras expuestas en toda América, de costa a costa- se caracteriza por aprender recorriendo carretera y carretera, como lo mejor de Kerouak.






En esencia autodidacta, Zener define su relación con el arte como una fuerza de salvación, de evasión de sí mismo tanto en la creación como cuando es un simple espectador. Pese a que los críticos encuadran su estilo como hiperrealista, él prefiere definir lo que hace como Renacimiento Contemporáneo.



Es así como largo de los años, ha sido comparado y enmarcado dentro de la Hudson River School o de la Barbizon School. Sin embargo, él evita el tema de las referencias en sus entrevistas. También elude la confrontación del arte digitalizado y el arte by hand, diciendo que la tecnología es un técnica que de momento no utiliza, pero no descarta.


Sin duda, el artista radicado en San Francisco se metamorfosea con su obra al hablar; se convierte en algo suave, brillante, pulido, ajeno al entorno y concentrado en su propio fluir. El agua lo rodea casi todo cuando hablamos de la obra de Zener. El agua marca una diferencia clarísima, casi mitológica: el barranco y el abismo.


Y el abismo de Zener es azul. Para él, la juventud está simbolizada en estallidos y salpicaduras de agua, y los recuerdos, en burbujas que nunca terminan de estallar del todo.


































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